Siete palabras (I)

En el Tres tristes tigres de Cabrera Infante, el inolvidable Bustrófedon «siempre andaba cazando palabras en los diccionarios (sus safaris semánticos)». Eran los únicos libros que leía: los encontraba mejores que los sueños, las imaginaciones eróticas o el cine.

Pondré por aquí de vez en cuando algunas palabras —siete en cada entrega— leídas en un libro, oídas en una conversación o cazadas en un «safari semántico» por el diccionario, y que por su sonido o su significado (o la combinación de los dos), me hayan gustado, sorprendido o divertido.

Algaracear
En Guadalajara, ‘caer nieve menuda’, dice el DLE. Algarazo, en tierras de Soria o en Aragón, significa ‘lluvia de duración corta y de intensidad regular’. «Palabra rotunda que me devuelve a la infancia, a días de verano rotos por el estruendo del trueno y el fulgor del relámpago, cielos rasgados de tormenta y agua de agosto que aliviaba al abrasado campo. Rito en familia de buscar caracoles tras el algarazo», escribió un soriano en respuesta a la convocatoria de la Escuela de Escritores para proponer palabras bonitas, en 2006.

Piruétano
Nombre de cierto peral silvestre y de su fruto. El Caballero del Bosque, en el Quijote (II, 13), dice: «…yo no tengo hecho el estómago a tagarninas, ni a piruétanos, ni a raíces de los montes». Divertida palabra panvocálica: con las cinco vocales, ninguna repetida.

Camanance
Del náhuatl camac, ‘boca’, y nance, ‘fruto’, así llaman en Centroamérica a cada uno de los hoyuelos que se les forman a algunas personas a los lados de la boca cuando sonríen o se ríen. (Aquí, la definición de DLE). Probablemente por extensión, parece que también se emplea el término en Costa Rica para referirse a las abolladuras de los coches.

Magarza
Planta también llamada matricaria, emparentada con la manzanilla. El cocimiento de sus flores, dice el DLE, «suele emplearse como antiespasmódico y emenagogo». La saca José Jiménez Lozano en sus poemas: «¡Qué tarde vas a comprender que este / cardo, y magarza y los yerbajos, / el llantén, la grama, malvas, / el saúco, son el amor eterno!».

Falispa
En algunos sitios de Asturias y León, ‘nieve menuda, copo fino de nieve’. «¿Hay algo más leve que una falispa, esa chispa tan fría y tan blanca que se posa en la mano trémula de un anciano y desaparece?», escribió Xuan Bello en un precioso texto titulado «Memoria de la nieve».

Bornizo
Primer corcho que se obtiene de la pela del alcornoque. En varias comarcas andaluzas, según Antonio Rodríguez Almodóvar en su Abecedario andaluz, también se llama así al corcho que no sirve para tapón.

Anacalo
«Éste es el oficio trascendental, supremo del anacalo: llevar el pan que va a ser cocido de las casas al horno», escribe Azorín en su libro España. El DLE relaciona esta palabra con añacal, que significa ‘encargado de llevar el trigo al molino’ y procede del árabe naqqāl: ‘acarreador’. ¿Quedarán anacalos en algún rincón del mundo hispánico?

2 comentarios en “Siete palabras (I)”

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